Capítulo 2 desfase de proyección

Cuanto tiempo hace ya que no tenía la oportunidad de quedar con Rodrigo, básicamente porque nos encontramos en distintos continentes.

La vida pasa como un objeto saliéndose de su órbita y llegando a la velocidad de escape, probablemente la mejor reflexión que he realizado en mucho tiempo, o al menos con dos cervezas de más eso me parece.

Han pasado hectosiglos del capítulo anterior,  y si hiciera balances ahora mismo saldría negativo, si lo detallará un poco más podría adornar los números un poco, incluso podría decir que estoy en una fase metaestable, esperando conseguir la energía suficiente para superar las diferencia de potencial  necesario para llegar a un estado de equilibrio entre expectativas sueños y realidad, el verdadero punto triple del agua, pero según el la referencia que coja estoy en caída libre, tengo alas, no me voy ni os voy a engañar, y son unas alas fuertes y ligueras, pero necesito que alguien me recuerde como desplegarlas, o peor aún, alguien que me dé un motivo para hacerlo, pues he volado tan alto que casi me quemo con el sol y ahora el recuerdo del dolor me tiene paralizado, aplazo siempre un día más el intentarlo, ¿vale la pena? Afortunadamente se que sí, pero tengo la mente paralizada, necesito ese clic que logre sacudir el polvo de decepciones acumulado en mis alas para volver a ser yo, este ser sonriente, la cuestión es si lo lograré hacer a tiempo de volver a ser feliz conmigo mismo

 

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